Persona por Nacer

¿Quién es la persona por nacer?

Leyes Nacionales

  • La persona por nacer es todo ser humano desde el momento de la fecundación, es decir, desde la penetración del óvulo por el espermatozoide, hasta el momento de su nacimiento.
  • No existe distinción en la condición humana del embrión in vitro respecto a la del concebido mediante la reproducción natural: ambos son seres humanos cuya vida merece respeto y requiere protección.
  • Determinar la identidad biológica del embrión -en cuanto ser vivo de la especie humana- corresponde a las biociencias (biología, embriología, ciencia del desarrollo humano, genética…)
  • Determinar la identidad personal del embrión –el embrión considerado como persona humana-, corresponde a la antropología filosófica, a la ontología y a la ética (ramas de la filosofía).
  • Reconocer la dimensión jurídica de todo ser humano, corresponde al derecho,  en virtud de la cual -por el simple hecho de ser personas-, se nos puede identificar como sujetos de derechos humanos en todo momento y lugar.

¿Cuáles son los derechos de la persona por nacer?

 

  • La persona por nacer tiene derecho a la vida. Es comúnmente llamado derecho a la vida, pero la vida en sí misma no es un derecho, pero sí una realidad que requiere ser reconocida desde la fase embrionaria y protegida en todo momento.
  • La persona por nacer tiene derecho a ser reconocido como sujeto de derechos humanos. El embrión debe ser tratado como ser vivo de la especie humana, persona y sujeto -nunca objeto- de derechos humanos.
  • La persona por nacer aunque no haya nacido, es un ser vivo que tiene sus derechos, y aunque no los pueda reclamar o manifestar, los ejerce plenamente, también a través de sus padres o apoderados.
  • La persona por nacer goza de todos los derechos establecidos en la Convención sobre los Derechos del Niño y tiene derecho a una protección especial, más que cualquier otra persona, por parte de la Familia, el Estado y la Sociedad.
  • La persona por nacer tiene derecho al acceso a una vida digna, a estar sano, a encontrar una familia, a educarse y a desarrollarse en un ambiente favorable.
  • La persona por nacer tiene derecho a la protección de su integridad corporal, a la no discriminación. Ni la enfermedad, el sexo ni mucho menos la apariencia física del embrión justifican de modo alguno cualquier trato discriminatorio que menoscabe su integridad corporal.
  • La persona por nacer tiene la misma dignidad que aquél ser humano nacido y adulto, por lo cual la ley debe conferirle un trato igual -o incluso preferente- por tratarse de una vida humana en un estado de vulnerabilidad notable.
  • La persona por nacer tiene derecho a la protección de su ADN. Es decir, la protección del genoma humano.
  • La persona por nacer tiene derecho a no ser objeto de manipulación médico-cientifica que no constituya un beneficio para sí mismo. Ningún ser humano merece ser tratado como objeto, cosa manipulable o mercancía a la venta, pues por su propia naturaleza no es un medio sino un fin en sí mismo. En cuanto al embrión, toda intervención médico-científica para ser considerada terapéutica debe desembocar en un beneficio en su salud o calidad de vida; en caso contrario debe ser considerada ilícita y prohibirse por todos los medios posibles.
  • En todas las decisiones y medidas que tomen o en que intervengan instituciones públicas o privadas, así como órganos legislativos, judiciales o administrativos, es de consideración primordial el Interés Superior del niño por nacer.
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