Mejor atención a las embarazadas, despenalización no

Por: Roberto Leiva | El SalvadorMejor atención a las embarazadas, despenalización no

El tema del aborto debe siempre estar bajo la luz de la un análisis coherente y minucioso si se promueven iniciativas de reformas de ley.

Según reportan algunos medios locales, organizaciones a favor del aborto (O de la forma cómo quieran ellos llamarlo) están proponiendo una serie de reformas a la actual legislación con respecto a las sanciones y recomendaciones sobre el tratamiento de personas que abortaron.

Este servidor coincide con aquellas iniciativas que persigan el tratamiento médico y psicológico para quienes han llevado a cabo un aborto, pero en ningún momento asistir a quienes deseen conscientemente y causar uno.

El sistema de salud de nuestro país está claro que no es el mejor, ni el más eficiente; y es por ello, que deben buscarse alternativas para EVITAR, que se produzcan abortos y se cree una serie de reformas sanitarias para que pueda dárseles una mejor atención a las embarazadas.

Hay muchos vacíos quizá no tanto de ley, sino en la praxis de los profesionales relacionados con la atención a mujeres embarazadas. La proposición de reformas e iniciativas de ley que conciernen a este sector de mujeres, por naturaleza más vulnerables, deben sin duda considerarse para una completa atención y asistencia para que las mujeres puedan concebir un ser humano.

La despenalización del aborto no está ni en negociación mucho menos. Muchos insisten en ponerlo a discusión, pero la verdad, es que no debe ser así. No se puede modificar la ley en función de los intereses ajenos a una nueva vida, y menos aquellos aún a los que buscan favorecer a terceros.

La gente con inclinaciones y convicciones pro abortistas, insisten en que los que defendemos la vida solo tenemos argumentos religiosos o carentes de coherencia para promover los derechos del no nacido. Nos tildan de desinformantes. Pero desde la ética y la bioética se pueden discernir todos los elementos de juicio para poder hacerlo sin que tengan una carga religiosa y mucho menos carente de coherencia.

Lo veré desde la ética en éste artículo. Las normas por las que se rige el pensamiento provida, buscan cumplir cuatro características para los argumentos que se desean promover: Universalidad, que sean de carácter de prohibición, que sean irreversibles y que sean ante todo, razonables.

Universalidad quiere decir que las iniciativas tengan validez para cualquier mujer en todo el mundo.

Carácter de prohibición, quiere decir que todas las medidas deben establecer límites en cuanto a la aplicación de una ley o norma.

Irreversibles. Las normas no están en negociación porque buscan un bien común, y que no provoquen daños a terceros.

Razonables. Porque hay un fundamento por el cual sostener el argumento. No se cuestiona sobre impulsos, o intereses que sobrepasen los límites del entendido bien común.

Desde la práctica coherente de la ética, hay que buscar trabajar mucho con los jóvenes. El sector que menos consciencia está tomando sobre la responsabilidad de la vida.

En un comunicado de prensa de una agrupación pro aborto, exige que se actúe de acuerdo a las leyes para indultar a las 17 mujeres que han sido sancionadas por abortar, sin embargo, su servidor opina que lo único en que se debe atender es a establecer condiciones sanitarias y dignas para estas en la cárcel. No hay ley que las pueda amparar de ninguna forma abonando al indulto, la legislación está ahí, y se ha aplicado.

En los “derechos sexuales y reproductivos” solo se intenta promover conciencia sobre la protección a la mujer, nunca se habla sobre los derechos de los probables seres humanos que puede engendrar. A la contra, también insisten en que quienes estamos a favor de la vida solo consideramos al no nacido, lo cual no es así, y por más que quieran manipular nuestro discurso, queremos hacer saber que se consideran desde la ética y la bioética los derechos de las mujeres y de los no nacidos.

Y otra diferencia que hay que rescatar, es que insistimos en que el derecho a la vida, está por encima está sobre cualquiera, incluyendo el de la libertad. ¿Por qué? Por lógica, no puede haber libertad si no hay vida. ¿A quién se le concedería el derecho preciado de la autonomía si ni tan siquiera existe? Claramente es incoherente que la libertad prime sobre la vida.

Considerar el derecho a la vida, es apostar por una cultura de paz. ¿Cómo se puede fomentar la paz si se quieren justificar muertes? A lo largo de la historia muchas personas argumentaron muertes. Si los apoyas, debes replantearte sinceramente qué futuro quieres para ti, estés donde estés. Apostar a la vida, siempre me enseñó, que es la mejor decisión.

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