La verdad sobre Marina de los Ángeles Portillo

  • Sentencia condenatoria:
  • Tribunal de Sentencia de Sensuntepeque
  • Referencia penal: 81-07-01.
  • Estado: 
  • Víctima: Su hijo recién nacido
Descargas: Expediente | Sentencia | Solicitud de Indulto | Dictamen Desfavorable

Los hechos:

El 16 de mayo del 2007, a las 2:30 horas, una menor de edad se encontraba en la casa de los señores Albertina de Cruz, Jose Cruz y la imputada, a esa hora todos dormían, pero dicha menor se levantó para hacer sus necesidades fisiológicas, observando que en el cuarto donde dormía la imputada, se encontraba con la luz encendida, regreso a su dormitorio y continuó su descanso, pero cuando faltaban aproximadamente unos quince minutos a las 6 de la mañana del mismo día, escucho que donde dormía la imputada se escuchaban ruidos, como si buscaban algo y por el sonido de los objetos al parecer eran bolsas plásticas, pensando la menor que a la imputada le había sucedido algo, le preguntó que qué le pasaba y esta le contesto que únicamente le había llegado una calentura fuerte, pero no le abrió la puerta.

Como a las 7 de la mañana, del mismo día, la menor noto que la imputada no se levantaba y por lo que esta misma le había dicho de la calentura opto por darle aviso a la señor Albertina de Cruz, porque esta las protege ya que ella es la dueña de la vivienda y en esos momento se encontraba allí mismo en la casa junto con el señor José Cruz.

Fue entonces que le comento a la señora Albertina que la imputada no se había levantado, a lo cual la señora Albertina de inmediato le fue a tocar la puerta a la imputada y ella minutos después le abrió. Preguntándole la señora Albertina que qué le pasaba, que por qué no se había levantado, comentándole la imputada que como a eso de la madrugada del mismo día había “echado varios coágulos de sangre” notando la señora Albertina que la imputada tenía “chorreados los pies de sangre ya seca” y que en el piso del referido cuarto también abía sangre. Diciéndole la señora Albertina a la imputada que se alistara que la iba a llevar al hospital, diciéndole la imputada que no, que no se sentía bien, que se sentía muy débil y mareada, diciéndole la señora Albertina que hiciera el esfuerzo, y casi a la fuerza la trasladaron al hospital.

Cuando los atienden en el hospital, les dicen que se trata de un aborto, por ello los médicos informan a la policía nacional civil.

Posteriormente se dirigen a la casa donde estaba la imputada, puntualmente a su habitación, y con autorización de la propietaria de la casa ingresan a la vivienda, exactamente al cuarto de la imputada y observan un recipiente plástico de color celeste, adentro de una bolsa plástica color negra donde se encuentra el cuerpo de una niña recién nacida, envuelta en una “mantilla de color blanco”, al sustraerla de ese recipiente se notó que la recién nacida tenía un calcetín o calceta color blanco que le tapaba la boca y con otra calceta de color blanco la tenía amarrada amarrado el cuello con un doble nudo. El médico forense determina que la causa de muerte es asfixia por estrangulación.

La imputada rinde declaración indagatoria que “su embarazo nunca lo ocultó, era su hijo también. (…) Ella estaba sola cuando de repente le vinieron los dolores. Había ido al centro a comprar unas cosas. Le dicen que ella lo pudo haber matado, pero ella no lo mató. Si ella lo hubiera planeado, lo hubiera planeado desde que supo que estaba embarazada. (…)”.

Prueba aportada:

  1. Reconocimiento médico legal de genitales realizado a la imputada
  2. Reconocimiento médico legal de sangre realizado a la víctima. Se manifiesta que el recién nacido tiene lesiones ocasionadas cuando ya ha tenido vida extrauterina
  3. Reconocimiento médico legal de sanidad
  4. Peritaje psicológico realizado a la imputada.
  5. Autopsia de la recién nacida
  6. Análisis de ADN de imputada con víctima.
  7. Testimonio de la menor de edad, la dueña de la casa y esposo de la dueña de la casa. Como testigo de descargo una amiga de la imputada.
  8. Hay más prueba, no determinante.

Los jueces condenan por UNANIMIDAD a Marina De Los Angeles Portillo por homicidio agravado a 30 años de prisión.

Como punto más importante, es de tomar en cuenta que al ingresar a la casa los jueces dicen: “Sobre el ingreso de agentes policiales en la habitación de la acusada, el tribunal se expresa indicando, que si bien es cierto no hubo autorización de la acusada para su ingreso y recolección de evidencias y el hallazgo de la recién nacida ya fallecida sino de los propietarios de la vivienda en general: ello consideramos es una excepción a esa prohibición, al estar en presencia de un hallazgo inevitable, y permitido el Art. 15 Pr Pn., ya que sabedores de la existencia de un recién nacido es obvio que su búsqueda a esa habitación era inminente y su hallazgo también dado la expansión del malo olor a consecuencia de la descomposición del cuerpo”.

Irregularidades del caso:

A la procesada se le irrespetaron sus garantías procesales, particularmente obtener un medio probatorio por medio de la vulneración a la inviolabilidad de la morada.

Es indispensable poner atención que ingresaron los policías al cuarto de habitación de la imputada sin la autorización de ella ni autorización judicial. No depende que ella sea la dueña de la casa para que sea la titular de la morada, como sucede en los hoteles, los cuartos de hotel no son propiedad de los inquilinos, pero su morada esta en dichos cuartos.

La inviolabilidad de la morada es una garantía constitucional, que se reconoce en el art. 20 de la Constitución como una protección al Derecho Fundamental a la Intimidad, sirviendo la inviolabilidad de la morada, como instrumento para darle protección al Derecho Fundamental de la Intimidad.

En el alcance de la garantía de la inviolabilidad de la morada existen dos sujetos sobre los que puede recaer dicha protección, los cuales pueden ser: i) PERSONA NATURAL, cuando se trate de del ingreso a la morada de un individuo en particular o individuos en particulares. ii) PERSONA JURIDICA, en razón de los individuos que conforman la persona jurídica, cuando se ingresa a las oficinas, establecimiento o locales sin ningún tipo de autorización.

La misma constitución establecen límites al Derecho a la Intimidad relacionados a la garantía de la inviolabilidad de la morada los cuales son: a) Bajo el consentimiento de la persona que la habilita, dicho consentimiento debe ser emitido libremente por aquel que tiene la capacidad suficiente para ejercitarlo y puede ser dado en forma expresa y tácita, entendiendo que el ejercicio libre del consentimiento contempla la posibilidad de que una vez haya sido dado, puede ser revocado en cualquier momento; b) Cuando exista mandato judicial que así lo autorice; c) por flagrante delito, o peligro inminente de su perpetración, es decir, cuando existe evidencia del delito y necesidad urgente de la intervención para evitar su realización total; y d) por estado de necesidad de la persona que habita el lugar.

“Por ello, es que la entrada en el domicilio sin el permiso de quien la ocupa, ni estado de necesidad o existencia del delito flagrante o peligro inminente de su perpetración, sólo puede hacerse si lo autoriza el Juez competente, ya que precisamente en esta autorización radica la legitimidad del registro domiciliario, siendo este requisito necesario y suficiente por sí mismo para dotar de base constitucional la invasión del domicilio” Sentencia de Inconstitucionalidad 246-2002, 24-II-2003.

Fue un error grave tanto de Fiscalía, Policía Nacional Civil y jueces.

Error grave en la Policía y Fiscales, pues ellos de conformidad al art. 191 del Código Procesal Penal podían solicitar ante el juez y así el juez autorizara el allanamiento en el cuarto de la imputada.  Y dicha autorización solo hubiese requerido 2 horas como máximo de autorización de conformidad al mismo artículo.

Los jueces cometen un error, pues incluso de lo dicho por los mismos agentes que ingresan a la casa, ellos se dirigen inmediatamente al cuarto de la imputada, es decir, la fachada de autorización por parte de la dueña de la casa en verdad no es un “hallazgo inevitable” pues ellos no es que en su plan de búsqueda de forma inevitable coinciden con el cuarto de la imputada, sino más bien, ellos se dirigen concretamente y directamente al cuarto de la imputada. O sea, necesitaba una autorización para ello. Aparte, el delito ya estaba perpetrado no estaba por cometerse sino más bien ya estaba consumado, para decir que fue para evitar el delito, o que se encontraba en flagrancia.

Entre todas las causales para ingresar a la morada de una persona, ninguna se cumplió. Y cuando hay prueba que es obtenida vulnerando derechos fundamentales, dicha prueba no puede ser valorada.

Los jueces se equivocaron al darle valor a dicha prueba, los fiscales y policías se equivocaron al no solicitar un allanamiento al juez.

Pero aparentemente, la decisión fue justa, aunque su procedimiento injusto. Y el fin, no justifica los medios.

Solicitaron el indulto a dicha imputada, pero fue denegado por la Corte Suprema de Justicia, y consecuentemente la Asamblea Legislativa no lo podía otorgar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s