La castidad, pequeña administradora de la vida

Por: Roberto Leiva | El Salvador

La castidad

Si, si, la castidad, como quién te ordena la existencia, así. La castidad, demás está decir, es la “Renuncia total al placer sexual o solo al que queda fuera de los principios morales y religiosos”, según WordReference.

Pero vamos, insisto, fuera del paradigma religioso, que a muchos altera, ¿por qué la castidad es un agente que contribuye de forma efectiva a tu vida? Es simple, y se resume en poco. Hoy en día, es imposible hablar de moral, con la solvencia a full; pero hay que hacerlo. La castidad, cuando muchos creen nomás que es abstención de relaciones genitales, pues les digo que naa. no se reduce a eso, el concepto es más amplio, y por mucho.

Expandiendo el campo visual del lente, la castidad, además de exigir (Sí exigir, porque no se puede concebir a medias el concepto) la sabida abstención, es necesario también:

-Abstención de pensamientos que llaman a la inmoralidad

-Abstención de lenguaje soez

-Abstención de acciones soeces aun cuando no sean expresamente inmorales.

-Abstenerse de acciones que rocen la ambigüedad de inmorales, si son medio incorrectas, son perfectas para la reprobación, así, sin dudarlo.

– Ante el desconocimiento (por increíble que parezca) siempre hay que buscar estar informado ante escenarios diferentes que se presenten, sobre si algo contribuye o no a la castidad propia. No vale el “no sé”, porque el afectado vas a ser vos siempre, primero, luego, podés llevarte puesta más gente.

Involucrar estas acciones a tu vida generará más confianza en la gente (de la edad que sea), para poder colaborar o cooperar en cualquier situación de la vida. Te ayudará a concentrarte cuando la vida te lo exija, o por lo menos, abonará a guardar un poco más para captar atención. No llamarás al morbo con tus acciones y por tanto, te ahorrarás discusiones inútiles, o prejuicios graves contra ti. Tendrás más salud mental de la que crees, comprobado. Generarás un ambiente favorable y agradable a tu alrededor, disiparás las dudas sobre ti incluso en ocasiones, hasta antes de hablar. Ayudarás a otras personas a intentar dejar vicios, por más que te juzguen por puritanismos, el ejemplo, es la mejor de las ayudas.

Te hago a ti, estimado lector un llamado a la castidad, que no está reservada solo para las vocaciones  religiosas, sino para ti, que quieres cambiar malos hábitos, vacíos existenciales, en fin. Si no sabés por dónde empezar el camino infalible a una vida sana, podés empezar de forma sencilla, por la castidad. Un abrazo grande para todos.

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