¿Ya te diste cuenta?

Por: Lía López, voluntaria de 40 días por la vida El Salvador

A raíz del estado de alerta por la emergencia mundial. ¿Ya te diste cuenta que regresar “sano y salvo” a casa es un gran regalo? ¿Ya te diste cuenta que lo importante son cada uno de los miembros de tu familia y la falta que te harían si no volvieras a verlos nunca? ¿Ya te diste cuenta que lo necesario es tener un plato de comida sin importar si son frijolitos o si es una carísima cena en un restaurante?

¿Has logrado notar que las cosas que realmente son indispensables no las encontramos en centros comerciales con precios elevadísimos? ¿Ya notaste que en redes sociales pierdes el tiempo hablando de cosas sin importancia y te olvidas de los tuyos? ¿Ya caíste en cuenta que para estar en casa con tu familia no necesitas ropa, carteras, zapatos o bolsos de marca sino que una camiseta viejita y un short que te hacen sentir cómodo?

¿Te das cuenta que no le importas a todas las multinacionales que apoyas con campañas feministas o en favor del aborto? Si les importaras estuvieras recibiendo donativos económicos para medicamentos o alimentos.

¿Te das cuenta que lo importante no es defender la vida de un sector de la población sino de TODA la población? ¿Que el punto no es que no haya “Ni una menos” sino #NadieMenos?

Con el sistema de salud, ¿Te das cuenta que realmente no son necesarias las cirugías para cambio de sexo o los tratamientos hormonales para ser quien no eres? ¿Ya te diste cuenta lo necesario que es cuidar tu propio cuerpo? Las enfermedades no razonan en clave “Ideología de Género”. Si tu cuerpo te dice que eres un hombre de 40 años no entiende que tú digas que tienes 5 años, aunque la ley te respalde.

¿Ya te diste cuenta que no es de vida o muerte hablar con “lenguaje inclusivo” porque no importa tanto si se escribe “todes”, “todxs” o “todas y todos”?

¿Ya hiciste número de cuántas muertes hay en el mundo a causa de una enfermedad que no podemos controlar en una sociedad tan civilizada y moderna? Ahora imagínate cuántos niños son asesinados en el vientre de sus madre… ¡Y eso lo provocamos nosotros mismos! Imagínate cuántos médicos, científicos o investigadores están siendo asesinados  porque algunos consideran que “el niño no merece vivir en condiciones económicas limitadas”.

¿Ya “caíste en el veinte” de que el futuro es incierto y todos esos planes y proyectos a futuro pueden o no realizarse porque tu vida no depende de cuánto sabes o cuánto tienes económicamente?

¿Ya te diste cuenta que el planeta ya no aguanta con la contaminación que provocamos? ¿Es muy complicado botar la basura en su lugar? Seguramente no, en tu casa no la vas a tirar a media sala o desde la ventana para que le caiga al vecino

Para los que profesan alguna religión: ¿Ya sentiste que te hace falta ir a todos esos momentos de culto al Omnipotente? ¿Ya sentiste la necesidad de hablar en el templo con el único que merece toda alabanza y adoración?

Para los que se quejan de su trabajo: ¿Ya te diste cuenta la bendición que tienes? Es un privilegio que aún no te manden a descansar a tu casa sin remuneración y que estés seguro que vas a recibir una remuneración al final del mes para poder llevar el sustento a tu hogar.

Para los padres de familia que tienen a sus hijos llenos de tareas: ¿Ya se dieron cuenta de la enorme labor que desempeñan los docentes atendiendo (mal o bien) a tantos niños en las aulas y con el poco sueldo que reciben?

Puedo seguir hablando de tantas cosas que se cruzan por mi mente y que me preocupan, pero me quedo con las palabras del zorro del El Principito: “He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”.

Y en otro precioso libro encontramos: “Así observé todas las obras que se hacen bajo el sol, y vi que todo es vanidad y correr tras el viento” (por cierto, el libro se llama Sagrada Biblia y el texto está en Eclesiastés 1,14). Este es un momento para reflexionar en el amor, en la solidaridad, en la importancia del silencio, en la gratitud, en la importancia de la familia y en todos esos valores que hemos olvidado por vivir en un ambiente tan agitado y narcisista.

Gracias por llegar hasta aquí, gracias por leerme. Tal vez no tenga otra manera de ayudarte, por eso, aquí estoy por si necesitas ser escuchado. Recibe un abrazo (especialmente para ti que estás angustiado y te sientes inquieto por la situación) desde mi corazón y con el amor de mis oraciones.

#JuntosSaldremosAdelante #CadaVidaImporta #CulturaDeVida #VitaminasDeAmor

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